Liam Payne: crónica de una muerte anunciada

Liam James Payne nació el 29 de agosto de 1993 en el Hospital de Wolverhampton, Inglaterra. Desde muy pequeño su vida estuvo signada por afecciones de salud severas: a los tres años, sufrió problemas renales que requirieron múltiples intervenciones. 

A pesar de la adversidad, Payne mostró una resiliencia notable para lograr superarse y sobresalir en diversas áreas. Durante su infancia se destacó en el deporte, particularmente en el atletismo; disciplina donde supo posicionarse entre los mejores corredores de su grupo etario en el país. 

Sin embargo, no todo fue color de rosa. Para enfrentar el acoso escolar que sufrió durante su adolescencia (era menudo y muy introvertido), Payne comenzó a tomar clases de boxeo a los 14 años, una decisión atinada que reforzó su carácter y le dio herramientas para defenderse mejor. 

Pero su vida daría un giro a los 16 años, cuando le llegó la oportunidad de audicionar en el reality británico The X Factor. Su performance descollante, lo convirtió en uno de los cinco integrantes de One Direction junto a Harry Styles, Louis Tomlinson, Niall Horan y Zayn Malik. 

Fue en ese momento que firmó su primer contrato discográfico con Sony Music y, no solo cumplió el sueño de ser un reconocido cantante a nivel internacional, sino que grabó cinco discos que fueron furor en el mundo entero. Sin embargo, el estilo de vida era muy diferente al de un estudiante que practicaba boxeo. 

El ritmo de las presentaciones era frenético y a medida que la banda ganaba fama y notoriedad, Liam desarrollaba simultáneamente trastornos de salud mental como la agorafobia y la ansiedad, que trataba de controlar evadiéndose con el consumo de alcohol y las drogas, cayendo en un espiral descendente.

Tras la ruptura del grupo, y el nacimiento del hijo que tuvo junto a la cantante británica Cheryl Tweedy, Liam ingresó a rehabilitación para desintoxicarse y tomar el control de su vida. Esa fallida internación (que le hizo sentir que ya no había nada por hacer) fue el principio de un final que nadie pudo prevenir.

De acuerdo con testimonios citados por Page Six, el solista de 31 años, “tuvo que ser resucitado en varias oportunidades” tras sufrir una serie sobredosis en años anteriores. La publicación revela que Payne vivió al menos dos incidentes graves relacionados con su consumo problemático, lo que generó preocupación en su entorno más cercano. 

Santuario hecho por sus fans


Estas fuentes criticaron la decisión de su entonces mánager de involucrarlo en un proyecto televisivo apenas dejó la rehabilitación. “No había manera de que estuviera en condiciones de hacerlo”, comentó un allegado sobre la participación del autor y compositor en el reality Building the Band. Era evidente que el artista no estaba listo para afrontar la presión que implicaba volver a los escenarios, pero había mucho dinero en juego. 

El programa en el que Payne participó como jurado, se grabó a principios de 2024 y ofrecía a los concursantes la oportunidad de formar sus propias bandas. El proyecto fue desarrollado por Netflix pero quedó trunco tras la súbita muerte del vocalista. 

Más allá de las buenas intenciones, amigos y allegados del cantante cuestionan si la participación de Payne fue manejada de manera responsable o solamente se trató de codicia. “¿Netflix y los productores buscaron asesoramiento médico para confirmar que él estaba en condiciones mentales y físicas de filmar?”, se preguntó un amigo cercano del artista. 

El entorno del ex One Direction también denunció que Payne había sido aislado por su nuevo mánager, quien lo llevó a Miami y lo distanció de su círculo más íntimo. “Liam se volvió muy errático en los últimos meses, rodeándose de personas que no querían lo mejor para él”, afirmaron las fuentes consultadas. 

En sus últimas semanas, Payne estaba viviendo con su novia Kate Cassidy, con quien planeaba casarse. Las personas cercanas al intérprete afirman que la adicción lo había acompañado desde el receso de One Direction en 2015. “Estaba devastado y nunca se recuperó. Se sintió perdido sin sus hermanos”, indicó un allegado, en referencia a sus excompañeros de banda. 

Sharon Osbourne (hija del rockero Ozzy Osbourne) acusó a la industria musical de haber “dejado caer” a Payne, en el mismo sentido Bruce Springsteen denunció que las presiones sobre los artistas jóvenes son “enormes” muchas veces terminan mal. 

Liam se convirtió en una estrella mundial a los 16 años tras ser seleccionado como miembro de One Direction en The X Factor. La banda rápidamente se volvió un fenómeno global y fue el primer boygroup en superar los mil millones de dólares en ingresos. 

Su trágica estadía en Argentina 

El cantante británico tenía 31 años y había sido padre en 2017. Estaba de visita en el país y, en sus últimas horas, había asistido al recital de  su excompañero Niall Horan y al show de Paul McCartney. Según confirmaron fuentes del Ministerio de Seguridad Payne, de 31 años, falleció el miércoles 16 de octubre al caer desde el tercer piso del ”Hotel boutique Casa Sur”, presuntamente producto de un brote psicótico, agravado por el consumo de sustancias. 

La habitación del hotel 


Según las pericias realizadas por los psicólogos forenses, el joven británico habría estado ingiriendo alcohol, pastillas psiquiatrías sin receta y cocaína, un cóctel letal que lo llevó, en primer lugar, a destrozar su habitación, para, finalmente, terminar saltando al vacío desde su balcón, ubicado en el tercer piso del hospedaje.

Como se desprende de la versión policial, los agentes de la Comisaria 14B se dirigieron al lugar ubicado sobre la calle Costa Rica, por un llamado al 911 donde se advertía sobre un hombre agresivo que aparentaba estar bajo efectos de drogas. El director del SAME, Alberto Crescenti, declaró que: “A las 17 horas, a través del 911, fuimos alertados de una persona que estaba en el patio del "hotel Casa Sur". A los minutos, arribó un equipo de médicos que comprobó el fallecimiento de este hombre, que después nos enteramos que era famoso” 

“No tuvimos chance de hacer nada”, agregó otro médico, “la caída fue mortal”. Payne se encontraba en Argentina para asistir al recital de un ex integrante de la banda “One Direction”. También se dejó ver en el show de Paul McCartney y, a través de sus redes sociales, el músico compartió distintos momentos de su estadía en el país horas antes de su fallecimiento. 

Hotel Casa Sur


El joven no fue la única celebridad “devorada” por el ambiente, basta recordar el caso de Amy Winehouse y su final desolador, rodeada de un ejército de paparazzis con muchas cámaras y poca humanidad, sumado a un entorno tóxico que se dedicó a exprimirla durante toda su vida. 

La salud mental nunca fue un tabú para el músico, en varias entrevistas se refirió al tema de forma valiente y auténtica, incluso llegando a relatar sus recurrentes ideas suicidas. Tal vez, esas declaraciones fueron un último pedido de auxilio, que ni siquiera él mismo pudo escuchar.







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